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Ciclo Usuarios Brasil
Bajo un cielo cargado de nubes y un calor húmedo, Mariamo Mucume, 29 años, se arregla bajo tres mantas de algodón, en el frágil atrelado de una bicicleta-ambulancia, cubierto por un toldo de lona azul, mientras sigue para el Hospital Rural de Encala.
"Ando con una fiebre fuerte y escalofríos hace tres días y andaba con dificultad en desplazarme para el hospital, pues además de carencia de transporte estaba sin dinero para costear el viaje", dice Mucume, gimiendo. Ella es cero positiva y contrajo malária.
Desde inicio de 2007, en Encala, norte de la provincia de Sofala, región céntrica de Mozambique, hay una revolución en el transporte de enfermos: cinco bicicletas-ambulancias. El proyecto es de los Servicios Distritales de Salud y Acción Social de Encala, en pareja con la ONG Consorcio Asociaciones con Mozambique, que trabaja en la región desde 2005, sobre todo en áreas de saúde
"Las vías de acceso en Encala no son buenas. La bicicleta es el medio de transporte más usado en la región", dice Mahomed Riaz Mobaracaly, médico-jefe distrital de los Servicios de Salud y Acción Social de Encala. "Cuando supimos de la existencia de bicicletas-ambulancia decidimos apostar en su introducción para invertir el escenario en el transporte de enfermos"
El paciente es colocado en el atrelado de la bicicleta-ambulancia y prendido con un cinturón de seguridad. Después de la conexión del atrelado al sillín, el activista monta en la bicicleta. En las laterales van los familiares del enfermo, que lo acompañan hasta el hospital. Mobaracaly, único médico en el centro de salud de Encala - un edificio de telas rojas de zinco y paredes blancas- afirmó que todos los días da entrada un paciente con enfermedades relacionadas al VIH.
Con una población estimada en 115 mil habitantes, Encala tiene una seroprevalencia de 21 por ciento, mientras la media nacional es de 16 por ciento entre la población adulta. "Mejoramos mucho en el transporte de enfermos con las bicicletas-ambulancias. Los enfermos ya llegan al hospital en mejores condiciones, pues no es lo mismo caminar a pie más de 17 kilómetros o ir de carro de junta de bueyes", dije Mobaracaly.
Las bicicletas-ambulancia son enfocadas a la comunidades, que coordinan su uso. La familia generalmente solicita el transporte. Si hubiera más de un paciente en necesidad, se evalúa la gravedad del caso, y lo que esté peor es llevado primero.
La inusitada ambulancia llega al hospital gracias a voluntarios que se disponen a pedalear kilómetros incontables todos los días. La comunidad más distante servida por las bicicletas queda a 28 kilómetros del Hospital Rural de Encala. "Necesita tener cuidado al transportar un enfermo para evitar accidentes. También requiere paciencia, pues los viajes son pesados y empeorados con los agujeros en las carreteras. Pero felizmente esa innovación ayuda a salvar vidas", dice el activista y voluntario Norberto Nhanze.
Incentivo a la adhesión La introducción de bicicletas-ambulancias en Encala trae un incentivo a la adherencia a los servicios de salud por los pacientes de la región, sobre todo los cero positivos. A causa de las distancias, mucha gente dejaba de buscar atención médica. Por lo tanto, una persona viviendo con VIH que anduviera con malaria o tuberculosis generalmente dejaba la enfermedad avanzar antes de ir al hospital.
"El factor transporte retraía a los pacientes que viven lejos de la unidad sanitaria a adherir a los servicios de salud. Pero invertimos este cuadro, en parte debido a la disponibilidad de transporte", dije Mobaracaly. Para distancias que no consiguen ser cubiertas por bicicletas, la Alianza Internacional para la Salud (HAI, en inglés) disponibilizo una unidad que lleva los pacientes en tratamiento de vuelta para casa en Encala.
La idea es apoyar las personas en tratamiento antiretroviral, para que no dejen de levantar sus comprimidos o desistan de tomarlos por no tener cómo buscarlos. El transporte sólo es disponible para el camino de vuelta, no de ida. "La viatura también lleva quién tenga alta, después del internamiento", dice Mobaracaly.
Mucume se acuerda de los días en que esas opciones no existían. "Antes era un sacrificio para llegar al hospital. Algunas veces seguíamos en carrillas de mano y llegábamos allá peor de lo que estábamos", contó ella, que fue llevada en bicicleta-ambulancia de Murrassa a Encala, recorriendo un total de 17 kilómetros.